CANCIONES REPUBLICANAS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA


EL PASO DEL EBRO - AY, CARMELA
VIVA LA 15ª BRIGADA
 
 
¡Ay, Carmela! era una canción popular del siglo XIX, que cantaban los guerrilleros españoles que luchaban contra las tropas de Napoleón en 1808. En el transcurso de los años su letra se adaptó a las circunstancias sociales y políticas. En la guerra civil se cantó con diversas versiones y se la conoce con distintos títulos. Las dos versiones que presentamos hacen mención a la batalla del Ebro y a la XV Brigada Internacional.
La salida al mar de los franquistas había dejado en Cataluña un importante núcleo de las fuerzas más combativas del Ejército republicano. Con ellas fue creado el famoso «Ejército del Ebro».
Los franquistas iniciaron a comienzos de junio una ofensiva sobre Levante. El 16 de junio entraron en Castellón. Tres días antes, el Gobierno francés había dado otra prueba de su enemistad a la República española con el cierre total de la frontera franco-española.
Cada vez más acuciados por sus valedores extranjeros, los franquistas reanudaron su ataque en Levante. El 14 de julio nueve divisiones enemigas se dirigieron contra Valencia y Sagunto y, simultáneamente, otras fuerzas fascistas iniciaron un ataque sobre Almadén. Pero, en esa segunda mitad de julio, cuando la situación en la zona Centro-Sur había llegado a un punto de máxima gravedad, las fuerzas republicanas bajo la dirección de los camaradas Modesto y Líster, secundados por los comisarios políticos que, como los comunistas Santiago Álvarez, Luis Delage, Matas, Farré y otros realizaron un gran trabajo político, pasaron el Ebro entre Mequinenza y Amposta e iniciaron así la más dura y prolongada de las batallas de la guerra.
En ella se cubrió de gloria el Ejército del Ebro, los efectivos del cual no llegaban a la décima parte de los del Ejército Popular. El Ejército del Ebro retuvo durante 113 días a la fundamental masa de maniobra del Ejército enemigo, constituida por no menos de 13 divisiones, todos los tanques, la mayor parte de la artillería y la casi totalidad de la aviación. Más de 1.300 aviones fascistas extranjeros participaron en la batalla.
Entusiasmado el pueblo por el paso del Ebro realizado por su Ejército, por el Ejército Popular, al que los capituladores daban ya por no existente, manifestaba su alegría y su emoción en canciones que resonaban en los frentes y en la retaguardia. (Historia del Partido Comunista de España - París 1960)
La XV Brigada fue formada en Albacete el 9 de febrero de 1937. La formaban los batallones 8 de febrero, Dimitrov y Británico. Poco después llegaron los norteamericanos, el último contingente en aparecer, pero no por el ello el menor, con su aportación de cerca de 3000 hombres, un tercio de los cuales dejarían la tierra de España como mortaja. Se agruparon en el Batallón Abraham Lincoln y estuvo en ciernes la creación de un Batallón Washington. Cuando llegaron los canadienses se les integró en el Batallón Mackenzie-Papineau. Con los americanos del Lincoln también fue integrado el numeroso contingente de cubanos que habían llegado a España, aunque ya había cubanos luchando desde la batalla de Madrid, entre los que cabe citar al poeta Pablo de la Torriente Brau, muerto en Majadahonda (frente de Madrid) en noviembre de 1936. El primer contingente de norteamericanos en llegar a España estaba constituido por 96 hombres que abandonaron Nueva York en el SS Normandie, y llegaron a España el día de Año Nuevo. Para entonces la frontera franco-española se había cerrado, siguiendo los acuerdos del Comité de No-Intervención, con lo que los hombres tenían que pasar a España con la ayuda de guías tras una agotadora travesía por el Pirineo desde Perpignan, hasta llegar a Figueras. Allí recibían unos días de instrucción, hasta que quedaba preparado el convoy que, tras varias jornadas de viaje en tren, les llevaría a Albacete y desde allí a Tarazona de la Mancha y Madrigueras, o a Villanueva de la Jara, en la provincia de Cuenca.

EL PASO DEL EBRO
El Ejército del Ebro,
rumba la rumba la rumba la.
El Ejército del Ebro,
rumba la rumba la rumba la
una noche el río pasó,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!
una noche el río pasó,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!

Y a las tropas invasoras,
rumba la rumba la rumba la.
Y a las tropas invasoras,
rumba la rumba la rumba la
buena paliza les dio,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!
buena paliza les dio,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!

El furor de los traidores,
rumba la rumba la rumba la.
El furor de los traidores,
rumba la rumba la rumba la
lo descarga su aviación,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!
lo descarga su aviación,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!

Pero nada pueden bombas,
rumba la rumba la rumba la.
Pero nada pueden bombas,
rumba la rumba la rumba la
donde sobra corazón,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!
donde sobra corazón,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!

Contraataques muy rabiosos,
rumba la rumba la rumba la.
Contraataques muy rabiosos,
rumba la rumba la rumba la
deberemos resistir,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!
deberemos resistir,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!

Pero igual que combatimos,
rumba la rumba la rumba la.
Pero igual que combatimos,
rumba la rumba la rumba la
prometemos combatir,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!
prometemos combatir,
¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!
VIVA LA XV BRIGADA
Viva la Quince Brigada,
rumba la rumba la rumba la.
Viva la Quince Brigada,
rumba la rumba la rumba la
que se ha cubierto de gloria,
¡Ay Manuela! ¡Ay Manuela!
que se ha cubierto de gloria,
¡Ay Manuela! ¡Ay Manuela!

Luchamos contra los moros,
rumba la rumba la rumba la.
Luchamos contra los moros,
rumba la rumba la rumba la
mercenarios y fascistas,
¡Ay Manuela! ¡Ay Manuela!
mercenarios y fascistas,
¡Ay Manuela! ¡Ay Manuela!
Solo es nuestro deseo,
rumba la rumba la rumba la.
Solo es nuestro deseo,
rumba la rumba la rumba la
acabar con el fascismo,
¡Ay Manuela! ¡Ay Manuela!
acabar con el fascismo,
¡Ay Manuela! ¡Ay Manuela!

En los frentes de Jarama,
rumba la rumba la rumba la.
En los frentes de Jarama,
rumba la rumba la rumba la
no tenemos ni aviones, ni tanques ni cañones,
¡Ay Manuela!
no tenemos ni aviones, ni tanques ni cañones,
¡Ay Manuela!

Ya salimos de España,
rumba la rumba la rumba la.
Ya salimos de España,
rumba la rumba la rumba la
a luchar en otros frentes,
¡Ay Manuela! ¡Ay Manuela!
a luchar en otros frentes,
¡Ay Manuela! ¡Ay Manuela!
  
(NOTA DE AR)
 
 
    Martes, 31 de octubre de 2006
 
REPORTAJE

BRIGADISTAS EN SU PATRIA  

Bily Bragg homenajea a los antifascistas británicos en la Guerra Civil

LOURDES GÓMEZ  -  Manchester
Billy Bragg canta La Internacional con algunos de los participantes en el homenaje a los brigadistas, en el teatro de la Biblioteca de Manchester. Bernard McKenna. (D. MAGUIRE)
 
Del Valle del Jarama a la Brigada Lincoln y La Internacional. De C. S. Lewis a Neruda y Miguel Hernández. Testimonios de soldados, enfermeras, prisioneros. En el 70º aniversario del comienzo de la Guerra Civil española, la International Brigade Memorial Trust (IBMT) brindó el domingo, en Manchester, el homenaje a los voluntarios británicos e irlandeses que lucharon por la libertad y contra el fascismo. Billy Bragg, trovador punk, fragoroso activista político y estrella de la escena musical británica, se sumó a la velada, que contó con la presencia de Bernard McKenna, veterano de la defensa de Madrid y, a sus 91 años, el único brigadista vivo en la región de Manchester.
 
"Los voluntarios internacionales", dijo Billy Bragg, "fueron como los canarios en las minas: los primeros en entrever el peligro que presentaba el fascismo en Europa. Fueron los patriotas de la raza humana. Nos enorgullece su ejemplo y debemos celebrarlo". Veterano del movimiento popular antifascista y antirracista, Billy Bragg tenía un triple motivo para secundar la velada de "protesta, poesía y canciones" que organizó la IBMT en el teatro de la Biblioteca de Manchester. Su suegro fue, con 15 años, evacuado de El Escorial cuando las tropas rebeldes se alzaron contra el Gobierno republicano en 1936. "Quiero que mi hijo, Jack Bragg de Valero, comprenda por qué su familia se asentó en Inglaterra", explicó.
 
"Ese mismo año", añadió, "vencimos a los fascistas en los barrios del Este de Londres, pero el fascismo vuelve a resurgir. El racista Partido Nacionalista Británico (BNP) detenta la oposición oficial en el Ayuntamiento de mi barrio natal. Este evento me permite recargar pilas y lanzar un mensaje a los fascistas: '¡No pasarán! La batalla continúa". Gritó el lema de lucha en castellano. También en español rezaban las leyendas de las pancartas del escenario: "Vivan las Brigadas Internacionales". "Madrid será la tumba del fascismo".
 
Entre acordes de guitarra acústica, Bragg rememoró la herencia sindicalista de muchos brigadistas en There is power in the union, recuperó la voz Woody Guthrie en All you fascists are bound to loose y, entre otros temas, cantó con pasión el clásico El valle del Jarama. El actor Malcolm Raeburn acababa de leer el testimonio de John Tunnah sobre las bajas sufridas. Marlene Sidaway, secretaria de la IBMT, recitó un pasaje del diario de una enfermera al cuidado de dos finlandeses heridos de muerte: "No podíamos hablarles. Sólo podíamos demostrarles cariño". Y la actriz Maggie Fox recordó el poema de Neruda La llegada a Madrid de las Brigadas Internacionales.
 
Los poemas y testimonios cobraron vida en voz de los profesionales. La audiencia se sintió trasladada a las trincheras con los versos de Canción del esposo soldado y compartiendo celda con Miguel Hernández al escuchar su Nanas de la cebolla. Trevor Barnett, poeta y profesor de Literatura, recitó ambas obras, traducidas para la ocasión. "Lorca es más conocido aquí, pero escogí a Hernández porque es el poeta de la gente", explicó emocionado.
 
Hubo muchos jóvenes entre el público con ganas de empaparse en la guerra española que 2.300 voluntarios británicos e irlandeses hicieron suya. Veintidós quedan con vida, incluido Bernard McKenna, quien tendió cables telefónicos en el frente y conoció el infierno en el campo de concentración del monasterio San Pedro de Cárdena, en Burgos. "Resistimos al fascismo, lo cual tuvo un gran efecto en la política mundial. Demostramos que se podía luchar contra el fascismo", rememoró el veterano combatiente.
 
Principios sin nacionalidad
 
"Quería aprender más de la Guerra Civil, y los eventos culturales son la mejor forma de comprender lo que pasó. Me he sentido dentro de la piel del que se enfrenta a la muerte. Es importante para nosotros, los occidentales, que vivimos desconectados del resto del mundo", valoró Anna Ashworth, de 27 años. Incluso algunos artistas intervinieron en la velada para educarse en esta "guerra de principios y los principios no tienen nacionalidad", según se reafirmó en Manchester.
 
The Houghton Weavers lleva 32 años en el circuito folk, pero la Guerra Civil no se incluía, hasta anteanoche, en su repertorio. "Un amigo nos prestó el disco España en mi corazón, con temas como El valle del Jarama y Brigada Abraham Lincoln. Cantamos canciones con mensaje y ya tenemos otro mensaje para transmitir a las audiencias", comentó Tony Berry, vocalista del grupo. Como remate a una noche trascendental, pero distendida y salpicada de buen humor, Bragg invitó al escenario a la decena de artistas que, como él, intervinieron sin cobrar un penique. Puño en alto, y secundados por el público, cantaron La Internacional. Pasionaria, con su retrato enmarcado entre banderas republicanas, se despidió una vez más de las Brigadas Internacionales en la voz de la actriz Maxine Peake. Dolores Long, bautizada en su honor por su padre, el voluntario y jefe de las brigadas inglesas Sam Wild, se revolvía entre sonrisas y lágrimas.
 

 
 
 
 
  Jueves, 9 de noviembre de 2006 

LOS BRIGADISTAS 'RETOMAN' BELCHITE   

Homenaje a veteranos de la Guerra Civil en un teatro de Londres 

LOURDES GÓMEZ  -  Londres 
 
"Yo sé lo que pasó en Belchite. Fue la batalla más sangrienta de la Guerra Civil", recordaba la noche del martes Sam Lesser, judío británico, de padres polacos, que se unió a las Brigadas Internacionales en septiembre de 1936. También Bob Doyle, voluntario irlandés, resistió al fascismo en este histórico enclave de Aragón hasta ser capturado por tropas italianas y enviado al campo de concentración de San Pedro de Cardeña, en Burgos. A sus 91 años ambos veteranos retoman Belchite a través de los recuerdos que les suscita ¡Ay, Carmela!, la obra del autor y director teatral José Sanchis Sinisterra, que se estrenó la noche del martes en el Shaw Theatre de Londres tras recorrer otras ciudades británicas.
 
"Una interpretación impresionante, pero un rompecabezas para los británicos. No han oído hablar de Belchite, sólo de Marbella, Málaga, Barcelona y quizá Granada", comentó Lesser con punzante ironía. Con nueva traducción en inglés de Steve Trafford, ¡Ay, Carmela! mantiene viva la memoria de los extranjeros que se movilizaron en contra del fascismo. Textualmente a través de los presos y, en la víspera de su fusilamiento, espectadores ausentes del forzado espectáculo de variedades de Carmela y Paulino, los únicos personajes de la obra con presencia en el estrado. A un nivel más íntimo, la actriz Elizabeth Mansfield dedica su interpretación a su padre, Geoffrey, comunista inglés que coordinó envíos de comida y ropa a la España republicana.
 
Sanchis Sinisterra saldó una deuda de su conciencia con el estreno londinense de la obra. Aparcó sus múltiples compromisos en teatros de España e Italia para acompañar a los miembros de la International Brigade Memorial Trust que aceptaron la invitación de Ensemble, la compañía teatral de Mansfield y Trafford. Entre ellos, Doyle, Lesser y el veterano sindicalista Jack Jones hicieron los honores en nombre de los 22 voluntarios que aún viven en el Reino Unido. "Hace 20 años, con ocasión de la primera producción española de ¡Ay, Carmela!, quise brindar un homenaje a los brigadistas internacionales. Quería invitarles a una representación en el nuevo Belchite. No pudo ser entonces. Ver ahora realizado aquel viejo deseo me llena de satisfacción", confesó el dramaturgo valenciano.
 
"No deja de darme sorpresas esta obra", explicó poco antes. "La escribí para marcar el 50º aniversario de la guerra, para que se reflexionara y se recordaran las dos muertes. Primero los matan y luego se les olvida", añadió. Del original en castellano, de 1987, han nacido lecturas en siete idiomas, incluidos el francés y el alemán. Curiosamente, la versión inglesa debe su origen a una adaptación serbocroata representada en Sarajevo después de la guerra de Bosnia. El traductor salió de aquella función convencido de la contemporaneidad y pertinencia de las cuestiones planteadas por Sanchis.
 
"Versa sobre el fracaso de los vivos para asimilar las lecciones de los muertos de tantas guerras. No aprendemos y las guerras continúan. Es importante recordar. Por mucho que enterremos las memorias, éstas vuelven a resurgir", defendió el traductor. No fue necesario insistir en su argumento ante la audiencia del Shaw. "Es bueno recordar las batallas en defensa de la idea de libertad, de resistencia y de reconocimiento de los valores humanos", le secundó Jones. "¿Somos honestos con nuestros camaradas si no hablamos de qué pasó, de cómo y por qué murieron?", cuestionó Lesser, también conocido por su seudónimo Sam Russell, con el que firmaba sus crónicas periodísticas.
 

 

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