TRES ENSAYOS DE SRI AUROBINDO

 

Traducción e introducción de Raúl Racedo

 

Sri Aurobindo fue político y luchador por la independencia de India; filósofo, integrador de dos civilizaciones: oriente y occidente; vidente, y descubridor de una nueva, misteriosa y ascendente geografía de esta tierra y de este universo; maestro de yoga y de nuevos caminos de acercamiento a la divinidad.

 

 

Lo que sorprende en Aurobindo es su sobrio y acertado análisis sobre el proceso histórico del espiritualismo hindú. También, como es lógico dentro del contexto planteado por su salto de lo político a lo espiritual, su necesidad de encontrar una síntesis ente oriente y occidente.

 

El razonamiento científico con relación a los elementos puestos en juego para poder acceder a un estado espiritual de carácter Supermental, guarda una extraña similitud con el planteo del Superhombre encarado por Nietzsche.

 

En la presente circunstancia, el pensamiento de Sri Aurobindo es un hecho que contrasta con los millones de vendedores de baratijas afiliados en la feria donde el yoga se vende a $ 80 mensuales.

 

El yoga planteado por este líder espiritual hindú no es un recurso aeróbico recomendado a mujeres de 70 u 80 años. El yoga de Aurobindo surge del interior de una de las culturas más brillantes que habitaran la tierra y  cuando nos sumergimos en él, ya sea caminando, trabajando u realizando cualquier tarea, nos damos cuenta que hay territorios vírgenes en nuestro interior, territorios que merecen ser conquistados; ya que pueden mostrarnos su poder en la medida que avancemos hacia la superación del hombre mental.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA EVOLUCION SUPRAMENTAL

 

 

 

Hubo tiempos en que la búsqueda por adquisiciones espirituales fue, al menos en ciertas civilizaciones, mas intensa y extensa que ahora; o bastante mas de lo que ha sido en general durante las centurias pasadas. En la actualidad - al parecer- asistimos al comienzo de una nueva etapa de búsqueda, que tiene su inicio en lo que fue adquirido durante el pasado y se proyecta hacia un gran futuro. Pero, como siempre, aun en la edad de los Vedas o en Egipto, el merito del conocimiento oculto ha sido confiado a unos cuantos, pues no fue derramado sobre la totalidad de la masa humana.

 

La masa humana se desenvuelve lentamente, conteniéndose a si misma en todas las etapas de la evolución de lo material, hasta el hombre vital, cuando este avanza en el mapa mental. Una pequeña minoría fue quien abrió las puertas del conocimiento espiritual oculto, preparando el salto evolutivo hacia la superación del hombre mental, con la finalidad de introducirlo en el ser espiritual Supermental.

 

 

 

Algunas veces esta minoría ejerció una enorme influencia- como lo hizo en la India Vedica, Egipto o, de acuerdo con la tradición, en Atlantis, donde determinó la estirpe de la civilización al darle un fuerte sello espiritual y oculto.

 

En ciertos momentos permaneció apartada en sus escuelas u ordenes secretas, sin influir directamente a la civilización que se ahogaba en la ignorancia material, el caos, la oscuridad u en la dura ilustración externa que rechaza el conocimiento espiritual.

 

 Los ciclos de evolución siempre tienden a ascender; pero como son ciclos, no lo hacen en línea recta. En consecuencia, el proceso da la impresión de que se compone de una serie de ascensos y descensos; pero lo esencialmente ganado se ha mantenido aun eclipsándose por un tiempo, para luego reemerger en nuevas formas, apropiadas para las nuevas eras. La creación ha descendido por todos los grados del ser. Desde la Supermente hasta la Materia. Y en cada grado ha creado un mundo, una dirección, un nivel, un orden adecuado. En la creación del mundo material hubo una precipitación, un descenso hacia el Consciente, dentro de un aparente Inconsciente.

 

Y un emerger del Inconsciente, grado a grado, antes de recobrar su alta espiritualidad, su cúspide supramental, y las manifestaciones de sus poderes, aquí, en la Materia. Pero aun en el Inconsciente hay un Conciente secreto que - podría decirse- trabaja mediante una complicada y oculta Intuición que le es propia. En cada escena de la Materia, en cada escena de la Vida, esta Intuición asume un trabajo apropiado, perteneciente a la escena y a los actos que detrás del telón soportan y refuerzan la inmediata necesidad de las fuerzas creativas. Hay una Intuición que sostiene y guía el juego en la Vida; además del desarrollo de la Vida en la Materia - antes de que ésta se encuentre lista para la evolución mental de la que el hombre es vehículo.

 

En el hombre la creación sigue el mismo proceso ascendente: la Intuición se desarrolla en el interior de los escenarios de acuerdo con el espacio alcanzado de forma progresiva. Aun en el preciso intelecto del científico, quien se inclina a negar la existencia separada o la superioridad de la Intuición, él no puede avanzar a menos que haya detrás una Intuición mental capaz de autorizarlo a tomar el siguiente paso o anticiparle lo que ha sido hecho. De este modo, la Intuición es presentada al principio de las cosas, también en el centro de su propia consumación.

 

Ella solo toma su forma cuando trasciende el plano mental e ingresa en el dominio espiritual; porque ahí es cuando avanza dejando detrás el telón, ya que debe revelar su completa y verdadera naturaleza.

 

 

 

 

 

Con la evolución mental del hombre se trasciende otro proceso evolutivo, preparando de este modo el terreno para el ser espiritual y Supramental. Ambos tienen dos líneas de

acción: una, el descubrimiento de fuerzas Secretas en la Naturaleza y en los ocultos planos de los universos apartados de nosotros por la acción del mundo de la Materia.

 

 

 

 

El otro, en el descubrimiento del alma del hombre, del ser espiritual. Si la tradición de Atlantis es correcta, de un progreso se puede ir hacia el extremo del conocimiento, pero no más allá de él.

 

Por otra línea de trabajo que descubriera el ser espiritual, tenemos el registro dejado en la India de la época Vedica.

 

El conocimiento oculto estaba ahí, pero se lo mantuvo subordinado. Podríamos decir que en India vino primero el reino de la Intuición; la Mente intelectual se desarrollo después; en la tardía filosofía y en la ciencia. Pero en los hechos la masa de los hombres, esto es evidente, vivió en el plano material, adorando divinidades de Naturaleza material, buscando en ellas objetos enteramente materiales.

 

El esfuerzo de los místicos Vedicos reveló que el poder está detrás de las cosas y estas poseen una visión interna, una audición y experiencia revelada solo a un limitado número de videntes y sabios y mantenida oculta de la masa humana.

 

Siempre estuvo la insistencia de los místicos en cuanto a preservar tal secreto. Podríamos muy bien atribuir el florecimiento de la Intuición en el plano Espiritual a un rápido re emerger gracias a las ganancias obtenidas en el ciclo previo. Si analizamos la historia espiritual de India, encontraremos que después de alcanzar su apogeo hubo un descenso y un intento de levantar los grados más bajos del ya desarrollado conocimiento, con la finalidad de vincularlo al ascenso espiritual.

 

La época Vedica fue seguida por una gran erupción del intelecto y la filosofía, quienes tomaron la verdad espiritual como base para alcanzar nuevamente- no a través de la Intuición directa o de procesos ocultos, como los de los visionarios Vedicos; pero sí por el poder reflexivo de la mente- los estadios de la especulación y del pensamiento lógico.

 

Al mismo tiempo, el proceso del yoga se fue desarrollando y por ello utilizó el pensamiento como medio para llegar a la realización espiritual, espiritualizando, al mismo tiempo, a la mente en sí. Entonces siguió una era donde el desenvolvimiento de la filosofía y el proceso del yoga utilizaron más y más el ser estético y el emocional como medios de realización espiritual y de espiritualización a través del corazón y de los sentimientos del hombre.

 

 

 

Esto fue acompañado por el Tantrismo y otros procesos. Ellos incluyeron la voluntad mental, la voluntad de vida, la voluntad de las sensaciones con la finalidad de hacer de ellas un instrumento perteneciente al campo de la espiritualización.

 

En el Hathayoga, y en los varios intentos de divinización del cuerpo, hay una línea de esfuerzo, mediante ella se intentó arribar a la realización de la observación de la Materia viva.

 

Pero esto aun se encuentra en proceso de aguardar el descubrimiento de la característica del método verdadero, tanto como del poder del Espíritu en el Cuerpo.

 

 

Podríamos decir que el Conocimiento universal, con posterioridad a este descenso hacia la Materia, condujo la evolución a lo largo de dos líneas: una de ascenso, hacia el descubrimiento del Ser y del Espíritu; la otra de descenso, a través de los niveles de la mente ya desarrollados; la vida, el cuerpo, la continuidad del conocimiento espiritual dentro de ellos; la verificación de alguna intención secreta en la creación del universo material.

 

Nuestro yoga es en principio comprensión y recopilación y consumación de este proceso; un esfuerzo por elevarse lo mas altamente posible en el nivel Supramental y prolongar su conocimiento, su poder mental, tanto en la vida como en el cuerpo.

 

La condición de la presente civilización: el materialismo y su externalizado intelecto, la vida esforzada - con sus aflicciones -, es una etapa que quizás sea inevitable. Puesto que la espiritualización de la mente, de la vida y del cuerpo, es la cosa a ser alcanzada, el conocimiento de la presencia del Espíritu, aun en el conocimiento físico y en el cuerpo material- en una época en que situar la Materia y la vida física en primer plano, significa consagrarle a la misma el esfuerzo del intelecto para descubrir la verdad de la existencia material- , quizás tuvo que aparecer.

 

 Mediante la materialización de toda cosa, hasta al mismo intelecto le resulta extremadamente difícil hablar de la búsqueda espiritual.

 

Esto ha dado a la vida Material una importancia tal que la espiritualidad del pasado se inclinó hasta el punto de ser negada. En cierto modo esto produjo una necesidad en el buscador espiritual y también ayudó al descenso del movimiento ascendente del conocimiento desarrollado en la naturaleza terrestre. Mientras más persistamos en no reclamar por ello, su efecto consciente será ahogado hasta casi extinguir el elemento espiritual en la humanidad. Solo por el divino uso de la presión de los contrarios y por una intervención del cielo, podremos asistir al resurgir de lo espiritual.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL HOMBRE Y LA SUPERMENTE

 

 

 

 

 

 

El hombre es un ser en transición, no es el final. Porque en él y mas allá de Él ascienden los radiantes grados por los que se trepa hacia la divinidad del superhombre.

 

Los escalones que conducen del hombre al superhombre son el próximo acercamiento a la realización de la evolución en la tierra. Ahí es donde descansa nuestro destino. Y la llave que liberara nuestras aspiraciones que problematizan y limitan la existencia humana; lo cual es inevitable, porque pertenece a la intención del Espíritu interno y a la Naturaleza lógica del proceso.

 

La aparición de una posibilidad humana en el mundo material y animal fue el primer reflejo de la llegada de la Luz divina; de lejos, el primer indicio de la divinidad naciendo fuera de la materia.

 

La aparición del superhombre en el mundo humano será el cumplimiento de esta promesa brillante y distante.

 

La diferencia entre el hombre y el superhombre será la diferencia entre mente y conocimiento. Porque así de lejana está la mente pensante de la planta y del animal.

 

La esencia diferenciante del hombre es la mente. La esencia diferenciante del superhombre será la supermente o el conocimiento divino.

 

El hombre es una mente prisionera. Oscurecida y circunscripta en un vivir precario e imperfecto; imperfectamente consciente del cuerpo. El superhombre será un espíritu supramental que cubrirá y usará libremente el conocimiento del cuerpo y las fuerzas espirituales plásticas.

 

Su construcción física será un soporte firme y un instrumento radiante y adecuado para que el divino espíritu juegue y trabaje en la Materia.

 

 

 

 

 

 

 

La mente, aun libre y en su propia pureza de elemento sin atadura, no es la mas alta posibilidad del conocimiento.

 

Porque la mente que no tiene posesión de la Verdad, solo es una vasija o un instrumento menor, habilitada para sumirse en una búsqueda ignorante que arranca ansiosamente una masa de falsedad y verdades a medias como insuficiente alimento para su hambre.

 

Más allá de la mente existe un poder de conocimiento gnóstico o supramental que tiene la eterna posesión de la Verdad. Todos sus movimientos, sentimientos, sentidos y resultados son instintivos, luminosos en lo más profundo de la realidad de las cosas. Y expresan solo eso.

 

La supermente o gnosis es una en su naturaleza original. Y en el mismo movimiento, una infinita sabiduría y una infinita voluntad. En su fuente esta el conocimiento dinámico del divino Conocedor y Creador.

 

Cuando en el proceso de desarrollo de una Existencia, alguna delegación de su poder desciende al interior de nuestra naturaleza humana limitada, entonces y solo entonces, el hombre puede superarse a si mismo y conocer divinamente y actuar divinamente y crear: convertirse, al fin, en una consciente porción de lo eterno.

 

El superhombre nacerá, no como un magnifico ser mental; pero un poder súper mental descenderá aquí, dentro de la nueva vida del transformado cuerpo terrestre.

 

Un gnóstico ambiente de súper hombre es la clara, próxima y triunfante victoria a ser ganada por el espíritu en su descenso hacia el interior de la naturaleza terrestre.

 

El disco del secreto sol de Poder, Felicidad y Conocimiento, esta emergiendo fuera de la conciencia material en la cual nuestra mente trabaja como un esclavo encadenado a una frustración o como la impotencia del demiurgo; la supermente formará el cuerpo con radiante esplendor.

 

El superhombre no es el hombre escalando hacia su cenit natural; ni un grado superior de grandeza humana, de conocimiento, del poder de la inteligencia; la voluntad, el carácter, el genio, la fuerza dinámica, la santidad, el amor, la pureza o la perfección.

 

La supermente es algo que esta más allá del hombre mental y sus límites: es un gran conocimiento comparado con el alto conocimiento propio de la naturaleza humana.

 

 

 

 

 

El hombre es un ser cuyas funciones mentales implican una degradación oscura del cerebro físico, obturado en sus divinos poderes e impotente para cambiar la vida mas allá de la indudable estrechez de los limites precarios.

 

Por esta dependencia, en lo alto de su reino son contrariadas las luminosas posibilidades de la fuerza suprema y de la libertad.

 

Frecuentemente el hombre es solo un servidor, un proveedor de diversión, un abastecedor de necesidades e intereses de la vida y del cuerpo. Pero el superhombre será un gnóstico rey de la Naturaleza; la supermente en él, aun en sus evolucionados comienzos, aparecerá como un rayo de eternidad omnisciente y omnipotente.

 

La soberanía irresistible posara sus manos en el instrumento físico y mental y desde ahí penetrara y poseerá nuestras pequeñas partes que apenas se han manifestado; esto transformara la mente, la vida y el cuerpo dentro de su propia naturaleza luminosa y divina.

 

Para el hombre en si mismo es mejor ambicionar nada. Porque El es una estrechez que se extiende hacia la inentendible amplitud; una mezquina tensión dirigida hacia la grandeza que esta mas allá de él que es un pigmeo enamorado de las alturas.

 

Su mente es un rayo oscuro en la esplendorosa Mente universal. Su vida es una esforzada sufriente y exultante ola, una ansiosa pasión-sacudiéndose y apenándose al golpear. O un ciego y embotado e insignificante y laborioso momento en la vida universal. Su cuerpo es una laboriosa y frágil mancha en el universo material.

 

Un alma inmortal se encuentra oculta en algún lugar de su interior; de tanto en tanto, manifiesta la chispa de su presencia un espíritu eterno

 

Pero este gran espíritu es obstruido por la durísima coraza de la construida personalidad; y esa radiante alma interna es envuelta, sofocada y oprimida por la densa capa externa. En ocasiones, es difícil percibir su rara actividad. En el hombre el alma y el espíritu parecen existir por encima y detrás de su naturaleza formal que es una parte de su realidad visible.

 

Subliminal en su ser interno o súper consciente en algún status aun no alcanzado, encuentra en las posibilidades de su conocimiento interno la realización de las cosas y del presente.

 

 

 

 

El espíritu esta en curso de nacer antes de acceder a la Materia física.

 

Este ser imperfecto, con sus trabas, confusiones, desordenes, de conocimiento mayormente inefectivo, no puede ser el fin ni las alturas de la cúspide del misterioso oleaje de la Naturaleza en ascenso.

 

Hay que discernir entre los quebrados resplandores fugaces que repentinamente atraviesan las grietas en la gigantesca muralla de nuestras limitaciones.

 

 

Hay algo que puede ser desarrollado desde mas abajo, desde donde duerme el velo del conocimiento mental del hombre y que es medianamente visible por flashes: al igual que la vida que una vez durmió en la piedra y el metal, la mente en la planta, la razón en la caverna de la memoria del animal -quienes subyacen en el imperfecto aparato de la emoción y del sentido de voluntad e instinto humano.

 

Hay algo aun no expresado dentro de nosotros y ello debe ser comunicado a través de las envolventes iluminaciones procedentes de lo superior. Una deidad se encuentra prisionera en nuestras profundidades. Un ser, una grandiosidad lista para descender de la cúspide súper humana. En la unión de ese descenso y despertar se encuentra el secreto de nuestro futuro.

 

La grandeza del hombre no esta en lo que él es pero si en lo que hace posible. Su gloria esta encerrada en un lugar y en el taller secreto de la labor de vivir donde el reinado del superhombre ha sido dejado listo por el divino Artífice.

 

Pero así es como él admite la enormidad de su grandeza. Y debido a esto, le es concedido tener parte en el artesano conocimiento de su divino cambio. Su libre beneplácito, su consagrada voluntad y participación hace necesario que dentro de su cuerpo pueda descender la gloria que lo reemplazará. Sus aspiraciones terrestres llaman al Creador supramental.

 

Si la tierra clama por la respuesta Suprema, aun puede ser la hora para tan inmensa y gloriosa transformación.

 

 

 

 

 

 

 

 

PSICOLOGÍA DEL YOGA

 

 

 

  

El yoga no es una invención de la mente humana moderna, pero si nuestra antigua y prehistórica posesión. El veda es uno de nuestros documentos más viejos. Y desde cierto punto de vista es una gran compilación de indicaciones prácticas acerca del Yoga.

 

Toda nuestra espiritualidad es un poder en el que la raíz es el Yoga; como es un instrumento toda la filosofía, la poesía, el trabajo acostumbrado de los genios, el conocimiento o falta de conocimiento.

 

 

Creemos que Dios creo el mundo mediante el Yoga y mediante el Yoga El lo traerá nuevamente hacia Si Mismo. Yoga prabhavapyayau. Yoga es el nacimiento y el fallecimiento de las cosas. Cuando Sri Krishna le revela a Arjuna la grandeza de Su creación y el modo como la construyó fuera de su ser por intermedio de la lógica reconciliación de los opuestos, dijo: "Pasya me yogam aishwaram" -Contémplame divino Yoga-

 

Usualmente le agregamos un sentido mas limitado a las palabras: cuando las hablamos o escuchamos, pensamos en los detalles del sistema Patanjali de respiración rítmica, de peculiares modos de sentarse, de concentración de la mente, de trance del adepto. Pero estos son meramente detalles de un sistema en particular.

 

El sistema no es la cosa en sí; tampoco el agua que irriga el canal es el río Ganges.

 

Quizás el Yoga pueda hacerse sin el mínimo pensamiento acerca de la respiración: en cualquier postura o no postura, sin ninguna insistencia en la concentración; en la condición del completo despertar; mientras se camina, trabaja, come, bebe; habla con otros; en cualquier ocupación: durmiendo, soñando; en estado de inconciencia, semi conciencia, doble conciencia.

 

 

 

 

 

El yoga no es una panacea o un sistema o una practica fija, pero es un proceso eterno basado en la verdadera naturaleza del universo. Sin embargo, en la práctica, el nombre podría estar limitado a ciertas aplicaciones de su Proceso general para especificar y definir los fines.

 

La permanencia del Yoga esencialmente radica en el hecho de que en este mundo estamos en todos lados siendo uno. Divididos siendo uno; pero divididos en nuestro ser.

 

Divididos de nuestros camaradas, las criaturas del genero. Uno pero divididos de la existencia de quien llamamos Dios, Naturaleza o Brahmán.

 

El Yoga es el poder por el cual el alma que se encuentra en un cuerpo entra en efectiva relación con otras almas. Con esas partes de si mismo que están detrás del conocimiento despierto. Con las fuerzas de la Naturaleza, los objetos de la Naturaleza; con la Suprema Inteligencia, el Poder & la Gloria que gobiernan el mundo.

 

Por amor a la unión en el sí mismo o por el propósito de acrecentamiento o modificación de nuestro ser manifiesto: conocimiento, facultad, fuerza o delectación de un sistema que organice nuestro ser interno o nuestra armadura externa y que para ese fin quizás haya sido llamado Yoga.