Luis Buñuel: ¡Hay que Echarle un Ojo!

 

Fernando Buen Abad Domínguez

Allá donde luchan las imágenes más revolucionarias crece una pantalla florida de beligerancias con fulgores de seducción cinematográfica: he ahí Luis Buñuel. El cine surrealista (no mercenario) es un juego distinto… un sueño en serio. Un tesoro valioso. Es un vertedero de las imágenes liberadas que opera como es, como acto de amor embriagado de lo in-nombrable y con fuentes propias contra una Historia intoxicada de barbarie y miseria.

Luis Buñuel es un poeta del cine. Su obra es la praxis del surrealismo fílmico en la dialéctica del onirismo emancipatorio, la irreverencia como acto de conciencia, la dictadura de la poesía y el develamiento de cuanto yace escondido o secuestrado, voluntariamente o no, en cualquier parte, incluyendo al "inconsciente". Buñuel es poeta de imágenes que fungen como cordón umbilical entre su vida y sus películas. Continuación de símbolos "trabajados" por el automatismo psíquico para quebrar el cerco de todos los alfabetos burgueses en la mente de los pueblos y para poner en acción directa el valor fenomenal del deseo. Golpe contundente contra lo encerrado, lo cerrado, lo oculto, lo convencional, lo erótico mercantil, lo religioso opiario, lo sadofascista; ironía virulenta, savia sobrecogedora, la vida y la muerte dignificadas.

Automatismo Psíquico cinematográfico con un programa para la intervención poética contra el capitalismo y sus deyecciones. Revolución contra los silogismos de la miseria, la lógica lineal de la explotación y el fardo alienante de la moral judeocristiana… poesía de cine como acción directa, como fuerza revolucionaria, capaz de ofrecer victorias nuevas en territorios nuevos. El cine pues como arma de la humanidad para la batalla política en plena lucha de clases.

Poesía de imágenes y manifiesto-militante-antagónico a un sistema económico e ideológico criminal, soez y degenerado, plagado de inmundicias morales, económicas y políticas contra la humanidad. Poesía revolucionaria plena de lecciones que exaltan la pasión por la libertad y la certeza de que sólo con la revolución socialista se supera esta noche degenerada del capitalismo. Poesía que no es "desplante" de sectario "literario" o "plástico", porque es una lucha para cambiar la vida. Poesía de fuerza antagónica frente a la putrefacción burguesa en sus iglesias, sus artistas, sus periodistas… sus publicistas… Poesía de combate interior y exterior que es fuerza humana paridora de revoluciones. No es un grito, es un himno que mete las manos en la miseria, emerge de ella y se dispone a transformarla. Cambiar la vida… transformar al mundo.

Narramos con imágenes el ascenso de nuestras luchas.

Buñuel poeta contra la vida esclavizada… alienada. Buñuel poeta de acción fílmica con escrutinios rigurosos sobre la vida real. Buñuel poeta de la imagen que libera la construcción interior como relato del deseo y de la rebeldía. De ahí brota todo.  Poeta que trata de desintegrar un mundo cínico, destruir toda enfermedad ideológica que sirve para esclavizar humanos bajo el muladar de la propiedad privada. Buñuel poeta para adentrarnos en las potencias magníficas de la imaginación contra el horror, contra cualquier vacilación de la verdad frente a la mentira, contra esos valores burgueses respetuosos y devotos del revólver, los palos y las balas, devotos de la propiedad del patrón. Buñuel poeta contra los vahos de la guerra, contra los gusanos moralistas devoradores de cadáveres proletarios con estilo periodístico. Buñuel poeta contra el parlamento profesional e impune de los enterradores que esconde los muertos de la miseria. Buñuel poeta con tareas claras para el inconsciente prisionero que descubre la situación político-económica y toma posición emancipadora. Poeta de la conciencia en ascenso dialéctico.

Buñuel poeta que pone en crisis el optimismo del mundo burgués y sus monstruos. Intervención revolucionaria desde las entrañas de la humanidad contra el espejo y el grito de la crueldad burguesa su y degeneración, el horror con manos de calaveras, el fulgor mortal del desamparo sórdido, de las miserias todas. Buñuel trasciende sus planos hacia los planos de quien mira mirándose con humor negro, inteligente e irónico para estallar en la cara de la Historia como acto de amor embriagado de revolución. Nadie sale indemne.

La obra de Buñuel es una persistencia revolucionaria en beligerancia consciente contra la pesadilla burguesa en vigilia que oprime y desahucia la realidad toda… pero Buñuel es también imaginario de vida, con sus miserias y magnificencias, como cultura universal del inconsciente. Buñuel poeta en el corazón de la realidad que no soporta retratos de miseria entre paisajes de doble fondo donde se esconde la barbarie, las desgarraduras de las guerras, la rebatinga obscena por los mercados usureros, la condena a la esclavitud y la hipocresía clerical. Poesía llena de convulsiones para incitar a la acción, esta vez mejor organizados. Poesía para la resolución de la vida práctica. Hay que echarle un ojo.