humos
 
un grito de humos atraviesa el desierto del sur.
 
un pájaro tinto vuela incendiado
a contrasol.
 
con los ojos invadidos de roja arcilla
espero una mínima luz
bebiendo inagotables dioses en cada vaso.
 
como una huella fugaz
el viento deshace su cuerpo
en la arena de las bardas patagónicas.
 
hoy
el mundo se reduce a un bar
y un camino sin fin.

 

 

superhéroe

 

Ayer fue otro día.

Hoy me levanté temprano

cuando sonó la campana de cristal

que me protege mientras viajo,

desperté sobresaltado y malhumorado

por despertar del océano de la noche

había hundido mis tendones en un agua oscura y densa

mis músculos erectos en carnes trémulas

pieles dulces y rosadas

bañadas de ardientes elixires

y la glotis empapada de rojas bebidas.

Malhumorado por perder

la única maravilla de la existencia

sobresaltado por el golpe asesino

del ogro del mundo

golpeando campanas delicadas

hasta destruirlas en mil fragmentos

de vísceras humanas

flotando en ríos de sangre

amontonadas en pilas humanas de cuerpos torturados

desaparecidos en el aire tibio de la tarde

en las claras y frescas mañanas

avasalladas del canto ignorante de los pájaros,

o en las ignominiosas noches

de faros temerarios recorriendo sin identificación

calles babeantes

desoladas de muerte

entrando a las residencias a culatazos y patadas

en la cabeza de los sueños del mundo.

Arrastré los pies por la baldosa fría

sintiendo la vibración de las cucarachas

el cuchicheo infame de las ratas

mordisqueando los restos de la especie.

Llegue al baño

empapado de sudor

y lancé al hueco blanco

obsceno

la resaca de la orgía nocturna

y expulsé los dorados meos

de todos los líquidos del cuerpo

como aquella bella e ingenua mujercita

que orinó en mis genitales

mientras le leía ‘filosofia en el tocador’.

Y ahora me miro al espejo

en el viejo espejo oxidado por el tiempo

roto siete veces en mi superstición

de gatos negros maldiciendo a los incautos

de gatas arañando mi espalda

desnudas con medias negras

y pulseras en los finos tobillos

lamiendo la piel de la lujuria

con el hambre roja de las hembras sin ley

ni fe en el porvenir.

Mitologías urbanas sin Barthes ni Graves

barcazas fantasmas en los ojos que me observan

vagando sin rumbo en un mar oscuro

de tempestades y sonidos abisales,

ojos que me observan y me desquician

en un doble que existe mas allá del reflejo

de un doble que se divide y se multiplica

en hojas escritas por manos diversas

que se apoderan de los vestigios de mi alma,

en libros de otras voces

llenos de roturados espejos

que me desnudan en la intimidad

del poeta que puja por salir de la soledad

por abrazar el mundo con manos solidarias

en una ronda de palabras humanas

y penetrar todas las almas

y fornicar todas las hembras

y cantar todos lo cantos

y saborear todos los frutos

y volar sobre la tierra

aniquilando a los totalitarios

en una hoguera descomunal

que queme eternamente a los emperadores del mal.

Poeta y superhéroe

me grita el espejo en medio del baño

y ríe

ríe a carcajadas

mientras mis ojos se llenan de agua

y la verguenza me pone otra máscara

y en la pieza busco el disfraz

que me cabe este día

para salir a la calle.

 

En la calle me dirijo

a mi puesto en la cola

de los paseadores de jirafas

esperando por una buena ama de casa

que me elija entre el tumulto

para pasear su jirafa por la plaza,

como antes eligió a los señores Galindez

que usaron su garage

para salvar la patria

arrancando las uñas de los utopistas

electrificando los genitales de los soñadores,

y esas jirafas lavadas y peinadas

con el pelo recortado

y las vitaminas adecuadas

para que le crezca el cuello

lo suficientemente largo

para poder mirar desde arriba

a los extraños transeúntes

que corren como hormigas durante el día

y a la cucarachas que pululan

por las estaciones ferroviarias

y los paradores de la ruta

en los lindes de lo oscuro.

 

Agotado de esperar

por una buena señora

de esas que estrujan el repasador

cuando miran la telenovela

casadas con esos señores serios y educados

que putean a Maradona y al loco de Charly

cuando cantan el himno en la fiesta de Cosquín,

me fuí hasta la vidriera del diario

a buscar trabajo en el rubro clasificados

y descubrí que el imperio

en su libertad infinita

puso el dedo en Irak y aplastó a los herejes.

No me decidía entre las propuestas ofrecidas:

“Se necesita amaestrador de dragones para próximo invierno.

Traer máscara.”

“Se requiere hombre serio con experiencia

para cuidar pareja de viejitos nazis enfermos de memoria.”

“Se busca joven fuerte y vigoroso

para acompañar a vieja actriz retirada de las tablas.”

“No necesitamos más aprendices de políticos.

No presentarse en casa de gobierno.”

hasta que decidí caminar por la calle

atravesando el otoño

y al pasar por una revistería

me robé una vieja revista de historietas

y contento como un chico sin hambre

me senté en la plaza a leerme una vez más,

donde el justiciero superhéroe

vencía definitivamente al mal

en una lucha sin precedentes

en nuestra fantástica historia del comics.

 

(c)ALDO LUIS NOVELLI

 

neuquén – patagonia - argentina

e-mail: aldonovelli@yahoo.com