Siempre




                                                                 Para Mónica




Siempre:
consoladora y eficiente
declaración.


Siempre:
consagración metafísica o
acariciante alucinación.


Siempre:
lo que sólo tú me inspiras,
anhelo que inaugura tu mirada.


Siempre:
imponderable sonrisa
en que imposibilitar las alas del
olvido.


Siempre,
presumible perpetuadora del Siempre,
siempre tendrás el mío.


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                                               Presencia




¿Dónde estoy en esta hora de extravío?
¿En dónde echarme el ancla, entre qué olas,
en qué fondo de limo? Buscándote giro
(a fuerza de creerme yo)
en todas las agujas
y empujo
en su delante
un hueco mendicante y mío.
Despiadado
es el sábado
y su tarde,
la tarda tarde
del viejo sábado curtido.
Su noche,
cansada y claudicante,
alumbra cercanías,
borrosos límites de mí,
cuando al fin
ladridos de júbilo y
tu llave
(sobre todo tu llave),
tienden su sí sereno
y me confirman.

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                                            Sin el OK de Buda




                                                                     A Mónica, otra vez




No Bienaventurado, no es para ti, no es para ti mi pan de oro.
Yo, que vine con ella de tan lejos, puedo confiarte ahora: no es para ti. Sólo unas prudentes monedas
dejo caer en las escudillas de tus monjes, apenas si opacas monedas.


Lo que tengo de dorado,
de terreno, claro, y presuntuoso dorado
en la yema de mis dedos,
no brilla para la piedra o
para el bronce,
ni para el futuro insondable que
prometen las estupas
u otros templos en que soñar señales.



No, me queda claro, no es para ellos ni tampoco para ti,
a quien dejo el respeto del loto y del incienso.

 

                                              Permanencia




¿Quién mirará nuestras fotos, amor?
¿Hasta cuándo durará su sentido?
Yo amo verte en ellas feliz
y sé también que un día
ya no podremos verlas.
Quizá otros
abran nuestros álbumes
hasta que,
antes o después,
se desdibujen primero
en imágenes desvanecidas,
y luego….
luego…
Es lo más probable,
aunque
tengo una espontánea
ocurrencia:
¿será Internet lo más
parecido a la eternidad?
Crearé una página allí,
un sitio nuestro
para el que, curioso,
desee mirarlas y,
quizá,

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                                                       Chro-nos




Me engañé acerca del tiempo;
ni el flujo indefectible
que dicen todo lo atraviesa
ni el de la conciencia luminosa
en que aparece
el mundo.



Ni el movimiento circular de los ciclos naturales
ni la infinitud,
ni el instante inextenso e
inasible,


ni el continuum puntual y cuantificado,
nulo y clausurado,


ni el infame y vertiginoso, vacío y homogéneo
reloj con tarjeta del horario fabril.

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                   Extremaunción




¿Recuerdas las tormentas?

Vientos huracanados partió la cuña
de nuestro latido,
mares enfurecidos, amor,
la proa de
nuestros sueños;
los besos
inflamaron
las velas
y nunca
nos faltaron
arenas
en las que
descansar
y recorrernos.
Cortamos
flores
de tantos
jardines,
¿lo recuerdas?
Qué hermosamente
trágico será
ver hacia atrás
y que nos bañe ese perfume,
respirar esa nostálgica aventura.
¡Ah! El alentador
retorno de lo mismo.
Vaciémonos de nosotros

(c) GUSTAVO ADRIAN GUINALDO

  del libro "ARRIBOS Y PARTIDAS"  


Colección Plustiplum
Imaginante e d i t o r i a l -2012

LIBRO COMPLETO EN PDF...


Gustavo Adrián Guinaldo nació en Buenos Aires, en 1964. Cursó la carrera de Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. La presente obra poética resulta ser un universo profundo, por momentos críptico y metafísico, y por otros cercano a las experiencias propias de lo cotidiano, a veces en diálogo directo con lo sagrado en una aprehensión respetuosa y desacra- lizante, en donde finitud y otredad se convierten en nociones cruciales para alcanzar un desdoblamiento iluminador, aún cuando, más allá de todo empeño, bien sepamos que “Nunca se termina de aprender…”

 

"LAS CENIZAS  DE LOS ILUMINADOS" NOVELA DE GUSTAVO ADRIAN GUINALDO-