TED HUGHES

 

                                            Investigación y traducciones Raúl Racedo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ted Hughes, personaje gravitante en vida y producción de Sylvia Plath (fue su esposo), nació en Yorkshire, Inglaterra.

 

Hijo de uno de los diecisiete hombres  que regresaran vivos tras pertenecer a un regimiento  de algunos cientos que combatiera en Gallipoli durante la primer guerra mundial, cuando cursa ingles en

la Universidad de Cambridge lo abandona para ingresar en antropología y arqueología.

 

Los estudios que realiza en las estructuras de los mitos, formaran parte de su creación poética; tanto él como su esposa se dedicaran a explorar el mundo de las sensaciones descarnadas y el de la naturaleza.

 

A estos mundos Hughes accederá con ojos de predador mientras que Sylvia lo hará con los de víctima.

 

 

                                         

 

                                                                                                                Lugar donde naciera Ted Hughes

 

 

Sugiero leer el comentario relacionado con la producción de Plath para obtener una visión más detallada sobre algunos aspectos de la vida del matrimonio formado  por ella y Hughes.

 

Durante la lectura comparativa de ambos textos podrá comprenderse la manipulación de la que fue objeto el público por parte de ambos poetas así como el resultado ulterior: la captación de la escena por el universo de la “victima” y la persecución del público adicto a la supuesta “victima” contra el supuesto “victimario”.

 

Cualquier persona interesada en el tema puede seguirlo  en los cientos de foros donde se discute la participación que le cupo a Hughes en la muerte de su esposa.

 

Entre 1957 - 1960 se acentúa en Hughes  la influencia  de D.H Lawrence pero será en 1970  cuando abandonará el realismo y la métrica tradicional.

 

“El sonido de la métrica convoca a los fantasmas del pasado y estos hacen imposible que uno pueda cantar en su propio tono pues aquel coro se lo impide”- escribió.

 

 

 

Theology

 

No, the serpent did not

Seduce Eve to the apple.

All that’s simply

Corrupcion of the facts.

 

 

Adam ate the apple.

Eve ate Adam.

The serpent ate Eve

This is the dark intestine.

 

 

The serpent, meanwhile,

Sleeps his meal off in paradise-

Smiling to hear

God’s querulous calling.

 

 

           

 

 

 

            

  Teología

 

 

 

 

No, la serpiente no

Sedujo a Eva con la manzana.

Todo esto simplemente es

Corrupción de los hechos.

 

 

 

Adán comió la manzana.

Eva comió a Adán.

La serpiente comió a Eva

Esto es el oscuro intestino.

 

 

 

Mientras la serpiente

Reposaba de su comida lejos del paraíso-

Sonreía al  escuchar

Que  los quejidos de Dios la llamaban.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Daffodils

 

 

Remember how we(1) picked the daffodils?

Nobody else remember , but I remember.

You daugther came with her harmfuls, eager and happy

Helping the harvest. She has forgotten.

She cannot even remember you.And we sold them.

It sound like sacrilege, bur we sold them.

We were so poor? Old stoneman, the grocer,

Boss-eyed, his blood-pressure purpling to beetroot

(It was his last chance,

He would die in the same great freeze as you),

He persuaded us. Every spring

He always bought them, sevenpence a dozen,

‘A custom of the house’.

 

Beside, we still weren’t sure we wanted to own

Anything. Mainly we were hungry

To convert everything to profit.

Still nomads-still strangers

To our whole posession.The daffodils

Were incidental gilding of the deeds(2)

Treasure trove. They simply came,

And they kept on coming.

As if not from the sod but falling from heaven.

Our live were still a raid on our own good luck.

We knew we’d live for ever.We had not learned

What a fleeting glance of the everlasting

Daffodils are. Never identified

The nuptial flight of the rarest ephemera(3)-

Our own days!

 

              We thought they were windfall.

Never guessed they were a last blessing.

So we sold them.We worked at selling them

As if employed on somebody else’s

Flower-farm.You bent at it

In the rain of that april – your last april.

We bent there togheter, among the soft shrieks

Of their girlish dance-frocks-

Fresh – opened dragonflies,wet and flimsy,

Opened too early.

 

     We piled their frailty lights on a carpenter’s bench,

Distributed leaves among the dozens-

Buckling blade – leaves, limber,groping for air, zinc – silvered –

Propped their raw butts in bucket water,

Their oval, meaty butts,

And sold them, sevenpence a bunch-

Wind- wounds, spasm from the dark earth

With the odourless metals

A flamy purification of the deep grave’s stony cold

As if ice had a breath-

We sold them, to whiter.

The crop thickened faster than we could thin it.

Finally, we were overwhelmed

And we lost our wedding-present scissors.

 

Every March since they have lifted again

Out of the same bulbs, the same

Baby cries from the thaw,

Ballerinas too early for music shiverers

In the Draughty wings of thea year.

On that same groundswell of memory, fluttering

They return to forget you stooping there

Behind the rainy curtains of a dark april,

Snipping their stems.

 

But somewhere your scissors remember.Wherever they are.

Here somewhere, blade wide open,

April by April

Sinking deeper

Through the sod –an anchor, a cross of rust.

 

1998

 

 

 

              NARCISOS

 

 

Recordás cómo recogíamos narcisos? (1)

Nadie mas lo recuerda pero yo lo recuerdo.

Tu hija venía con su perjuicio; ansiosa y feliz

De ayudar en la cosecha. Ella lo ha olvidado.

Ella no puede recordarte. Y las agotamos.

Fuimos tan pobres? El viejo hombre piedra, el almacenero,

Aspecto de jefe, la presión  de su sangre púrpura desde la raíz

( Fue su última oportunidad.

Como vos, moriría en el mismo gran frío),

Él nos persuadió. Cada primavera

Siempre los compraba: siete centavos una docena

‘Costumbre de la casa’.

 

Además de nunca estar seguros de querer

Nada para nosotros; principalmente estábamos hambrientos

Por transformarlo todo en  provechoso.

Permaneciendo nómadas -permaneciendo extraños

A todas nuestras posesiones. Los narcisos

Fueron tesoros incidentales encontrados

En los dorados hechos(2). Ellos simplemente vinieron,

Siguieron llegando

Como si no saliesen del césped sino que cayeran del cielo

Nuestra vida, sin embargo, sorprendía nuestra propia buena suerte.

Sabíamos que viviríamos para siempre. No aprendimos

Que los narcisos son una fugaz mirada

De lo eterno. Nunca identificamos

Con nuestros propios días

El nupcial vuelo de las raras efémeras(3).

 

 

 

Apilamos la fragilidad de sus liviandades en  un banco de carpintero

Distribuimos docenas de hojas-

Hoja combada – hojas flexibles; a tientas por el aire; cinc – plateada-

Conveniente para su descarnado tallo en  el agua del balde.

Su carnoso tallo oval

Y los vendimos, siete centavos un banco –

Viento – heridas, espasmos de la oscura tierra

Con metales sin olores

Una inflamada purificación de las frías lápidas

Como si el hielo hubiese tomado aliento.

 

Por su palidez los vendimos.

Rápidamente cosechamos lo grueso y pudimos con lo fino.

Finalmente estuvimos abrumados

Y perdimos las tijeras del presente de boda.

 

 

Cada marzo se levantaron nuevamente

Fuera de los mismos bulbos, los mismos

Niños llorando al deshelarse

Bailarinas demasiadas cercanas a los estremecimientos de la música

En las alas de las corrientes de aire del año.

En este mismo maremoto de la memoria; flotando

Ellos regresan olvidando que te inclinaste allá

Detrás de la lluviosa cortina del oscuro abril.

 

 

Pero en algún lugar tus tijeras recuerdan. Dondequiera que estén.

Aquí en algún lugar las hojas abiertas de par en par,

Abril tras Abril

Profundamente hundidas

A través del césped – Un ancla, una cruz de herrumbre.

 

1998

 

 

(C) RAUL RACEDO