RIQUIL-DÁ   **AMARO NAY

 

 

Ya desde sus primeros acordes uno va advirtiendo que RIQUIL-DÁ es una obra de oraciones; con sonidos preciosos que abren un espacio sacro y ya el trazado de un ramaje fabuloso.

 

 No es extraño que RIQUIL-DÁ aparezca en libro después de un cuarto de siglo de haber circulado – en sus primeras partes – en recordadas publicaciones del continente:CRISIS, de Buenos Aires, y ALERO, de la Universidad de Guatemala, entre otras.

 

 En verdad, RIQUIL-DÁ pareciera reafirmar una presencia que más allá de lo escritural siempre estuvo, inclusive de la virtud creativa de Amaro Nay, entre transhumancias, rescoldos y antiguas creencias.

 

 No pretenden estas oraciones delinearnos el curso – también doloroso – de un camino; más bien nos acercan a los umbrales de una puerta entreabierta, donde el presente intentará siempre mirarse en un espejo.

                                                                

Eduardo Dalter

 

 

 

 

 

EL SACERDOCIO DE LA POESÍA

 

 

Eduardo Dalter, escribiendo acerca de los poemas que Amaro Nay reuniría en este libro, habló de oraciones en una acepción que, como es obvio, trasciende el ámbito gramatical: un orar capaz de abrir el acceso al “espacio sacro” donde la poesía se ejerce como “sacerdocio crítico y matriz”.

  Acaso esté todo dicho en estas breves palabras sobre la obra literaria de este autor. Desde hace varias décadas he venido leyendo su mensaje, que me llegaba en envíos recurrentes, siempre distinto y siempre el mismo. Como la lluvia, como el viento: algo que se presenta viniendo desde lejos, o mejor desde arriba, en acontecimiento inevitable; algo ajeno a nuestro arbitrio y creatividad, que se desencadena con la necesidad y fatalidad de las fuerzas telúricas; algo que se cumple más allá de los cenáculos, más allá de las urdimbres editoriales, desde un centro ciclónico donde las palabras tienden a restablecer el equilibrio cósmico. Estamos, pues, en la dimensión de lo sagrado.

   Por eso la poesía de Amaro Nay desconcierta: en el concierto de voces insaturadas como valores por la administración globalizadora de los prestigios, su pronunciamiento suena a desacato: no arrastra la jerga de las rebeliones establecidas pero se rebela. Su metáfora no es un brinco meramente semántico; es salto genético, aborigen, bíblico, en el sentido que tiende a abarcar los libros sagrados de las razas. Por eso sus versos son versículos: están escritos por detrás de la edad histórica de las métricas, donde la “gran maestría” no está en las “sílabas contadas” sino en la arritmia sincrónica de los ritmos fundantes: en los pasos prehistóricos de lenguas que nacían, en la irrupción musical de generaciones en marcha.

   Por eso este libro rescata en su epílogo a Romilio Ribero, ese poeta y pintor primitivo que transitó anacrónicamente por Córdoba un calendario del siglo XX. Con su aliento de dinosaurio caminaba por debajo de los tiempos reconociendo subsuelos y raíces, desenterrando misterios. Y casi no lo vimos en su extraña magnitud. (Acaso nos conmovieron menos que sus profundidades sus cordialísimas locuras).

    Y ahora tenemos entre las manos este libro angular cuyo vértice se clava como un trebejo en la arquitectura literaria de América. Su mensaje es capaz de asignar coherencia a una multiplicidad de vías muy divergentes pero que concurren en la búsqueda de un origen capaz de ser al mismo tiempo un destino común: acaso la ciudad perdida, la Tenochtitlán ahogada bajo los escombros esplendentes y pavorosos de la urbe moderna, la Machu Pichu desolada cuyas señales siguen herméticas para los pescadores de los mares y para los navegantes de los astros.

   Amaro Nay, poeta sacerdotal, escribe con manos oficiantes a una Biblia que nos pone ante los ojos el entronque aborigen de las lenguas y los credos. Occidente- esta civilización que asumió para sí el nombre de el-que-muere- a fuerza de racionalizar las religiones engendró las teologías. Con éstas se desvanecieron las visiones teonogénicas, esas sabidurías primigenias cuyo sustento sigue actuando más que en los teólogos en los poetas.

   El “señoread la tierra” que mandan al hombre las biblias se cumple en los hijos de Nigeria cuando se hermanan con nuestros “hombres de maíz” : un señorío, una dominación, que consiste en apropiarse fraternalmente la misión de preservar la Vida, no de destruirla, como ha hecho y sigue haciendo hasta el suicidio la civilización occidental que se autoatribuye hipócritamente el nombre de “y cristiana”.

   Los cristos de las religiones son redentores, no genocidas ni siquiera arboricidas: nuestros comechingones danzaban en pelotas pero no desnudaban las selvas. Ellos no necesitaban inventar las ciencias de la preservación, lo que hoy tardíamente llamamos ecología, porque el sentido religioso de la Vida les hacía venerar la presencia salvífica de los “hermanos árboles”: los únicos que a esta altura de las devastaciones “progresistas” pueden salvarnos de convertir la Tierra en luna muerta.

    Esta genealogía poética de Riquil-dá, hija de Aioka, “madre de las aguas”, pero también de David “en el nuevo mundo”, nos devuelve al tiempo de los héroes, que “portaban la identidad de los mortales”. Se trata de una genealogía “sin estirpes”, cuyas raíces fueron mutiladas por siglos de racionalidad infrahumana; y sin embargo nos relata el nacimiento de la flor-niño, el “niño-dios hecho hombre”, venido desde todas las infancias. Testigos de ese advenimiento son los hermanos de otras sangres, “novicios soñadores de ciudades indulgentes” que asumen la vigilia del sentido cósmico y lo encomiendan a la música del mar, al “caracol marino”.

    Este libro atesora la heredad evangélica de la Palabra a la vez que denuncia la obnubilación del Mensaje, cuya presencia sigue siendo borrada por científicos capaces de entreabrir sobre una ciudad las puertas del Infierno con sólo el rito satánico de oprimir un botón desde distancias cobardes. Se lee en estas páginas la urgencia del retorno a la pureza de los orígenes, algo que ha de suceder después de las lluvias purificadoras, después de la revelación de los “secretos del agua”, Es una apelación al “tiempo de las palabras antiguas” donde han de despertar los símbolos de los “jardines olvidados”: reliquias ocultas a los ojos de “los historiadores de Babel”.

    Esas reliquias sobreviven hasta hoy en la mirada de los poetas y los niños.

 

 

Los Hornillos, Córdoba, Argentina, 1999.

                                                                Gaspar Pío del Corro

 

 

 

 

 

 

 

 

RIQUIL-DÁ

 

"Estas son mis visiones para tí,

gastado en arenales y en vastísimos

páramos de América"

Segundo canto de "Libro de bodas,plantas y amuletos"

de Romilio Ribero

 

 

 

Exordio

 

 

Poema para Riquil-dá

hija de Aioka madre de las aguas

madre de sal

madre de arena

Janaiana la llaman

los negros pescadores

de los mares

nieta del viejo Oyá

padre de las tempestades

Señor de río Níger

 

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Riquil-dá hija de David en el Nuevo Mundo

o en la casa de las Moscas

amó a Pedro ebrio de lunas

que como Adán

le faltaba una costilla por su pecado original

lo amaba junto a las playas

agitada por las fiebres de los océanos

debajo de las higueras

desbordando las aguas de la fuente

construída por Eiffel

amó al hombre todas las noches

y aquella noche

concibió junto a las mujeres de la tierra

 

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Frenéticos mensajeros portaban

la identidad de los mortales

como la vida el amor

como la muerte

 

eran las ofrendas

de remotas hazañas

de victorias y derrotas

 

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Por el decir de Olomi le quitó

la facultad de hablar de Riquil-dá

Nueve meses rodaron

del pecho hasta su vientre

Una flor niño crecía en sus entrañas

hijo primogénito sin estirpes

 

por todas las revelaciones del mundo

era el enviado de la Ciudad Vieja

 

 

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Riquil-dá hija de Aioka

madre de las aguas

Janaiana la nombran los viejos pescadores

cautivos de los mares

Habló el lenguaje de los habitantes

de la Gran Casa Grande

cubierta de aromas vegetales

partió llevando

el fuego de los siglos

entre las manos

 

desde todas las infancias

crecía el niño-dios hecho hombre

entre nodrizas sin horarios

y emblemas colgados al sol

 

se ha dado cuenta

que viejos orantes en los cortejos mágicos

vieron al que había nacido

como hijo natural de Riquil-dá

hija de Aioka

madre de las aguas

llamada Janaiana y no de otra manera

por los rehenes de las costas

 

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Iluminado por el murmullo de los hijos de Cam

trasmontó regiones

habitó continentes

compartiendo el aguamiel de las plantas

tuvo hermanos de otras razas

creyó en nuevas religiones

se hizo práctico en todos los oficios

celoso guardián de los lamentos de las cañas

cantaba en yoruba por las abiertas zonas

 

Enjambres de peces de oro

custodian las ánforas

donde se guardan

las epístolas de la mujer mi madre

 

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En el conocimiento de los que nacieron

debajo del lucero de las mañanas

los habitantes de los santuarios

soñadores novicios de ciudades indulgentes

siguiendo las señales

de la sonora música del mar

llegaron hasta la Casa de Adobe

donde algunas veces el viento golpea

las ventanas y clama en todos los idiomas

 

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El que nunca llora esperaba

entre las plegarias del amor

a los niños de la luna a los niños del sol

ellos domesticaron

con sus lágrimas

a las plantas de los alimentos

poseían nombres de flores

perfumes fabricados

por las estaciones interrumpidas

huéspedes fueron de las elegidas aves

del anunciador que sabe de las cosechas

del gesto de las piedras del grito animal

 

sin descanso medita en las ausencias

un caracol marino

junto al agua de frutos fermentados

 

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Se ha tenido la complacencia de la Gran Luz

y como el único mortal

glorificó el lenguaje

universal de los conjuros

Aquí están nuestras hermanas

mis ilustres madres

cubiertas de algas relucientes

para el ceremonial de las plantas

guardianas que en simples gestos

revelan los augurios cotidianos

 

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Desprendido del vientre de Riquil-dá

me evocan los extraños navegantes

heredan sus redes santifican hoy los huesos

Gritaron los pájaros del cielo

me aclamaron los habitantes

de nuevos continentes

Moría en los días masculinos

siempre nacía

tomó Dios en Cristo mi forma humana

estuve en el Calvario

Doy cuenta de que soy hijo de Riquil-dá

de Aioka también de Janaiana

madre de las aguas

que estos hechos

son historias de los hombres

 

porque me volveré cenizas

en las rutinas del tiempo

 

 

 

 

PRIMERA JORNADA

 

 

Eres la conocedora de mi infancia Riquil-dá

se escuchan los murmullos

Aioka la madre de las aguas no es más

otros comparten el pan y el vino

y lo hacen en memoria nuestra

emprenden la marcha recorren los caminos

esas noches de planetas misteriosos

de amuletos (estrellas hundidas en los cielos)

nadie habla simplemente de partidas

juegan en las bodas los hijos exiliados

 

 

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No se llenan las costas de rezos

la lumbre de las orillas

han sido mutiladas por las brisas

Tu llanto Riquil-dá

son fulgores diminutos en las noches

mil padres tuve y no conocen mi nombre

sólo el callar

de la vieja institutriz de las ofrendas

me aguardan desde la alborada del mundo

Moradores de los sueños

han borrado mi presencia

 

En los domicilios de las costas

juega el arenal llorando

 

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Descubre Riquil-dá tu vientre

para dar cumplimiento a mis descensos

en el huir con este sexo mío

santificado por el sagrado

fuego de los iniciados

 

a cada instante las palabras

piel de misterios de las razas nuestras

las jaulas se hallan abiertas

 

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Quiero llegar hasta Aioka

habitar la moradas de Janaiana

donde se han dado las instrucciones a la eternidad

Con qué razón aguardo la espera

sólo tu imagen Riquil-dá se codifica

después de las lluvias

Mis madres de mucha edad

adivinadoras del porvenir

han vuelto a sus antiguos oficios

develadoras de secretos

 

Crece la malva en las orillas

y goza el sapo de las sombras

 

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He visto en mis sueños

a la tierra afligida

sus tesoros inútiles

han sido profanados

 

 

por la vigilia del mundo

Oh hermanos tus razas

nuestras razas hermanos míos

 

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Sobre la mesa de piedra

se hallan los retratos

de nostálgicos moradores

y nuestros muertos

embalsamados

en oloríficas vestiduras

hacen largos recorridos

portando tu nombre

Del vuelo de los pájaros

florece el día

y las efigies del dorado maíz

develan los secretos del agua

 

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Nocturnos caminantes

de noticias

secuestran las sombras

entre los ayes del viento

Después del juicio final

aguardan a las lavanderas

a las abuelas del algodón

 

apretado al linaje

arde el fuego confundido

entre los astros

glorificando sus nombres

 

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Las hadas con los mandatos

de la muerte

claman por los designios

muestran los oficios

a los vasallos de la inocencia

 

Eran los momentos de las aves

del sol de las aves de la luna

de la fertilidad del viento

de los funerales del dorado jaguar

 

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De la época de las epifanías

vienen las mañanas

convertidas en limosnas

La vejez se precipita

la paz muestra sus agujeros

 

En este gran país

proclaman a los niños de teta

glorifican sus nombres

y los grillos los saludan

 

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Hemos arribado de tu pecho Riquil-dá

rompiendo el llanto después el balbuceo

es el tiempo de las plegarias antiguas

en mis diálogos en mis abalorios

se han enseñoreado los que cuentan

de la higuera de frutos secos

del amor al agua de la estrella verde

de la luna roja

Madre mundana

…el sol no había sido creado

iluminaban los claustros

la inquietud de los insectos nocturnos

 

 

 

 

 

SEGUNDA JORNADA

 

Riquil-dá aquí

las luciérnagas mensajeras

de la luz

Los cristalinos

remansos

Del cerro bramador

nuestro padre

 

Guardianes nocturnos

van entonando viejos himnos

en todas las distancias

 

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Qué dicen

de los nacimientos

de los abolengos de mis padres

Soy de tu profesión transhumante

adolescente de ilusiones

mis manos construyeron

la Gran Casa para los pregrinos

para el hombre mi padre

para la mujer mi madre

 

En las puertas de los adoratorios

cuelgan los símbolos

de la primera planta

de su primer fruto

 

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Padre de mis padres

está tu forma

solidaria de no decir nada

de ser solamente una piedra.

No modeló el barro

no lo dejó secar

no dio el soplo de vida

a otro hijo

 

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Mi padre sufre las tentaciones

de los caminantes

golpea su herramienta

con sus manos

llenas de cicatrices

En las jornadas de los niños de pecho

algunas mujeres le han obsequiado

unos granos de semillas

un puñado de arena

de algún río sin curso

De bastante más edad ha compartido

la amistad de los emigrados

 

todo se consume porque ayer fue el futuro

 

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Me quedo Riquil-dá

hija de Aioka madre de las aguas

Janaiana suplican

los negros pescadores

 

…me quedo padre de mis padres

con la rebelión

de todas las especias

con los fundamentos

 

las aves nocturnas

profanan los silencios

y despiertan a los recién nacidos

 

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Marcados están por los hechos

los éxodos de las familias

No sé para qué me engendró mi padre

siendo querido

no sé para qué me concibió

Riquil-dá siendo amada

Debajo de qué higueras florecidas

se esconde tu risa de niña

 

Sólo el cielo y tú

 

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Sólo tú y el mar

como un mineral nocturno

multiplica sus reliquias

entre redes y pescadores

nadie te evoca Riquil-dá

ocultos en las costas están los niños

 

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De todas las orillas

anuncian la venida de los hijos

para la época mayor

servidores de milagros

descienden a mis parajes

y acompañan

a los historiadores de Babel

 

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Hermanos ilustres

eleven mis nombres

la sombra de ustedes me protegen

Cuántos caminos he andado

colocándome en primer lugar descalzo

madrugando con el sol

en esta condición de hijo de Riquil-dá

también de Pedro

 

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Por las austeras regiones

sube el día y columnas vegetales

alumbran la rutina de mis humildes huellas

Hemos comido y bebido entre milenios

ha fermentado el vino surgido

del fondo de los astros

sea el mar el verbo de los cielos

 

 

 

ABALORIOS PARA RIQUIL-DÁ

 

 

junto al mar

tu cuerpo se hace

palmera

entre las alas

de las mariposas

Alguien rememora

sin dormir

La estación del amor

no llega

La noche va tardando

por los caminos

 

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Extraño

es el nombre

de Riquil-dá

hija de las aguas

de Janaíana

Indagan a los pájaros

encantados

el origen tuyo

también el mío

Hoy los adolescentes

muestran

sus tatuajes

al sol

y entierran en la arena

tus secretos

 

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Oh alucinadas razas

mujeres de café

Los hombres Riquil-dá

maduran los frutos

de tus pechos

y los rehenes

de los goces

vuelven

a la anciana higuera

encendida

de astros vegetales

 

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Por lo que tienes

el aliento de la canela

y aromas nocturnos

Tendida sobre helechos

la luna te acaricia los muslos

y tu Riquil-dá duermes

agradecida por los momentos

junto a marinos inocentes

con olor a tabaco

 

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He dejado mis juguetes

junto a las anclas

de los caminos

Te nombran

Qué licores bebieron

en las sagradas

fiestas

en los juegos del sexo

 

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Mi llanto hizo estremecer

la tierra de mar a mar

aborígenes mujeres

lavaron mi cuerpo

con flores

Me dejaron secar

a la luz de los altares

iniciado en los secretos

de la infancia

cuidó de mí el perro blanco

que hoy habita mis recuerdos

 

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Irrumpe la rutina

de los manantiales

el dorado colibrí

Sólo el agua cristalina

se hace bendita

entre tus manos Riquil-dá

Nocturnas voces

me eligen

como el bienaventurado

entre ausencias venerables

 

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Austeros ídolos

velan

la gran imagen

El rostro

de mi ilustre madre

humilde tejedora

de silencios

sus labios están

sólo para cantarme

 

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Porque soy

el que mora

en la fertilidad

de sus labios

para ser amado

y querido

por tí Riquil-dá

 

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                                        AMARO  NAY

 

DIGITALIZACION DE TEXTOS: DARIA CHIROLEU

 

 

 

 

 

 

El escritor Amaro Nay nació en la ciudad de Lima, Perú Fue fundador del Taller de Escritores "Sol Urbano" y cofundador de las revistas "Paradoxa" y "Xentrón".en Córdoba

Sus obras poetica se difunde en periódicos y publicaciones especializadas del país y del extranjero, entre ellas: "Antologia de la Nueva Poesía Americana", Universidad de San Carlos de Guatemala; "Canto al hombre de nuestro tiempo", Fundación Forti Glori de Buenos Aires, Argentina; "Poesia del 80", Editorial Mediterranea de Córdoba, Argentina; "Antología Poética", Oñate-Cubi, de Quito, Ecuador y en la revista "Carmin"de Buenos Aires, Argentina. Participó en el Primer Encuentro Internacional de Escritores realizado en la ciudad de Trujillo, Perú. En el año 1994 dicto charlas en la Universidad Central de Ecuador .

Participó en la feria del libro de Barranco, Lima, Perú en 1995 e intervino como expositor en el "49º Congreso Indigenista Americano", realizado en Quito, Ecuador, en 1997; también asistió como invitado a la "Tercera Cita de la Poesía ", encuentro internacional realizado en 1998 en la ciudad de Berlin, Alemania.

Con anterioridad a "Todos los Océanos tu cuerpo", ha publicado los libros "Dalterius", Ed. Op Oloop, Córdoba, Argentina, 1995 y "Al pie del Hombre con palabras de papel", Ediciones Argos, Córdoba, Argentina, 1996. En el 2004 después de un largo periplo, consiguió publicar  "Riquilda".

 

 

 

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